lunes, 14 de noviembre de 2011

Me imagino



La última entrada escrita fue el ayer, pero no sólo porque fue hace más de un mes, sino porque ya ha pasado a formar parte de la historia de mi vida, ya nunca más recordaré tanto un cumpleaños de Juan Carlos, porque nos hemos separado para siempre.
 Estoy dolorida por esto, pero lo estoy llevando mejor  de lo que lo imaginé el primer día. Me dije a mí misma que tenía que seguir, si lo hice cuando se fue mi hija, cómo no lo voy a hacer cuando pierdo el amor de un hombre, aunque no sea cualquier hombre sino el que siempre amé.?
 De  cualquier forma, aquí estoy, tratando de sobrellevar el comienzo de la segunda semana de separados como puedo, porque la verdad no tengo fuerzas para nada pero en fin, debo seguir.
 Me duele la traición, la hipocresía, el que me hay usado, su total indiferencia salvo para una sola situación, en fin ... me duele que se haya burlado de mí y de mi amor grande y antiguo por él, todo eso me duele, aunque él nunca lo sepa.
 Estas son las cosas que hacen que uno pierda la confianza en el mundo, en los seres humanos en general, en la vida... y piense que debe haber otro lugar, otra vida, otra dimensión, no sé, llamémosle como cada uno quiera, pero debe haber un lugar donde el ser humano pueda ser feliz y donde reinen la bondad, la honradez, la verdad, la solidaridad, la alegría, la paz... el amor... Debe haberlo seguramente, debe haberlo, el hecho es que parece que no podemos acceder a él por nuestros propios medios, tenemos que esperar que Alguien se decida a venirnos a buscar.
 Yo a esta altura de mi vida ya puedo decir sin ninguna vergüenza y sin ningún temor a ser tomada por enferma de la cabeza, que no hay ninguna duda que los muertos viven mejor que nosotros los vivos. Nosotros tenemos que estar en este mundo lleno de maldad, de suciedad, de mentiras, de mala gente y tenemos que vivir tratando de eludirlos y al mismo tiempo compartir con ellos la vida porque hay que proveerse de lo que necesitamos para vivir, alimentos, ropas, calzados, casa, electrodomésticos, autos, vacaciones y toda una parafernalia de objetos y actos que no necesitábamos pero que nos inculcaron que nos eran necesarios y hoy ya no podemos vivir sin ellos.
 Me imagino el Cielo sin todo eso, y con una forma de vida basada en un contacto permanente con todas las formas de la naturaleza pero en su estado pacífico, me imagino acariciando un tigre por ejemplo mientras al mismo tiempo huelo una flor.
 Me veo rodeada de gente feliz y de mujeres como yo riendo y cantando. De verdad creo que debe ser mucho mejor vivir en el Cielo que en este mundo que casi se parece al infierno.

La casita alpina que puse de imagen ilustrativa es un poco de lo que me imagino que pueda encontrar en el Cielo, de hecho me gustaría estar en una como esa ahora, y en ese preciso lugar, tan solitario y tan alejado del mundo lleno de ruido y maldad.

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